Escuchar para comprender

“Oír es precioso para el que escucha”
Proverbio egipcio


¿Cuántas veces te ha sucedido que hablas con alguien y no te sientes atendido, escuchado o comprendido?, o por el contrario, ¿en cuántas ocasiones te han dicho “es que no me escuchas, no me entiendes»?
Durante nuestras interacciones sociales esperamos que las personas con las que nos relacionamos atiendan a lo que decimos pues con regularidad hablamos de cosas que son importantes para nosotros, sin embargo, han sido tantos los cambios en la sociedad que dicha interacción suele ser a través de medios electrónicos, incluso estando unos junto a otros no hablamos. Esto nos impide tener una comunicación agradable, abierta y de confianza con los demás, pues suele ocurrir que oímos más de lo que escuchamos.
Pero ¿cuál es la diferencia entre una acción y la otra?
Oír es la mera percepción que tenemos de los sonidos que están a nuestro alrededor sin siquiera adquirir, en muchas ocasiones, conciencia de ellos. Por el contrario, escuchar es una actividad que requiere necesariamente de toda nuestra voluntad, intencionalidad y esfuerzo para prestar atención a lo que nos dice la persona a nuestro lado y de esta manera comprender el mensaje que nos está transmitiendo con sus palabras.
Por lo tanto, escuchar nos permite tener una conversación mucho más eficaz, de apertura y transparencia, ya que al estar atentos y mostrar interés en lo que nos dice nuestro interlocutor, creamos en él una sensación de respeto, confianza y estima pues se da cuenta de lo importante que es para nosotros escuchar lo que tiene que decir.
Abrirnos a la posibilidad de ejercitar nuestra escucha activa no solo es funcional para que el otro pueda expresarse abiertamente, que podamos dar significado al mensaje que nos transmite y que podamos reconocer las emociones que están implicadas en él, sino que también nos ayuda a profundizar en las necesidades que surgen en nosotros a partir de lo que escuchamos, ¿Cómo nos afecta eso que nos dice? ¿Qué implica para nosotros? ¿Qué nos inquieta de lo que escuchamos?
Al permitirnos profundizar en las palabras, emociones y pensamientos de los demás podemos ser más empáticos con lo que le está ocurriendo, comprender realmente lo difícil, importante o emocionante que puede ser para la persona aquello por lo que está viviendo, y también disminuimos la posibilidad de emitir juicios preconcebidos sobre la conducta de la persona que ha tenido la confianza de acercarse a conversar con nosotros.
¿Cómo puedo desarrollar o ejercitar mi escucha activa?
Leer sobre la escucha activa y los beneficios que tiene puede ser muy fácil, pero llevarla a cabo conlleva más que sentarnos frente a la persona y no mirar el celular mientras nos habla.
Implica que apaguemos nuestro dialogo interno, es decir, que apaguemos esa voz que empieza a formular las posibles maneras de contestar o las posibles soluciones que podamos dar al otro para que resuelva su situación, ya que de esta manera estamos más atentos a lo que ocurre en el momento.
Una manera empática con la que podemos comenzar a desarrollar esta escucha activa, es justamente, recordar un momento en que tuvieras algo muy importante que contar y que la persona a la que recurriste pareciera no importarle.
¿Qué notaste en ella/él? ¿Te interrumpía y hablaba de otras cosas? ¿Se la pasaba mirando el celular?… ¿Cómo te sentiste en ese momento?
Una vez que hayas respondido a esas preguntas piensa en cómo te gustaría que te atendieran cuando hablas con alguien de algo que es importante para ti, qué te gustaría que hicieran o dejarán de hacer.
Otra manera en la que podemos practicar la escucha activa es prestar atención a esos momentos en los que hablas y observa si mientras te dicen algo, tú estás preparando una respuesta en tu cabeza y si es así, regresa a la conversación; espera a que la persona haga una pausa como indicación a que puedas hablar y has las preguntas que tengas en mente relacionadas a lo que te platicaba.


“En realidad la gente está muy necesitada de hacerse oír, y si uno tiene la paciencia y la humildad de escuchar sin interrumpir puede enterarse de las cosas más insólitas”
Julia Navarro

Referencias
Bodie, G. D., & Jones, S. M. (2012). The nature of supportive listening II: The role of verbal person centeredness and nonverbal immediacy. Western Journal of Communication, 76(3), 250-269.
Bodie, G. D., Vickery, A. J., Cannava, K., & Jones, S. M. (2015). The role of “active listening” in informal helping conversations: Impact on perceptions of listener helpfulness, sensitivity, and supportiveness and discloser emotional improvement. Western Journal of Communication, 79(2), 151-173.
Calderón y Silva (2018). La escucha activa como elemento necesario para el diálogo. Revista Convicciones, 5(9), 83-87.
Gearhart, C. C., & Bodie, G. D. (2011). Active-empathic listening as a general social skill: Evidence from bivariate and canonical correlations. Communication Reports, 24(2), 86-98.
Jones, S. M. (2011). Supportive listening. The Intl. Journal of Listening, 25(1-2), 85-103.

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