La Importancia de Sentir: Transformar el Dolor en Crecimiento

“Ninguna cosa externa nos asegura la liberación frente al sufrimiento”

Hayes, Stroshal & Wilson, 2014

En épocas actuales se nos ha enseñado, a través de múltiples sistemas, que experimentar emociones como tristeza, enojo o miedo es algo incómodo, doloroso y que implican un peligro para nuestro bienestar. Es por ello que hemos aprendido que lo mejor es evitar, a toda costa, esas emociones y las respuestas físicas, cognitivas (pensamientos) y conductuales que conllevan.

No obstante, recordemos que el dolor es un proceso normal de la experiencia de ser humanos, que se presenta por tiempo limitado y que surge a partir de sucesos inesperados o desagradables, como en el caso de perder a un ser querido o algo que era realmente importante para nosotros. El dolor que vivenciamos nos permite entender, aceptar y adaptarnos a la perdida, siempre y cuando nos permitamos experimentarla, de lo contrario, al poner resistencia ese dolor puede aumentar con el paso del tiempo y convertirse en sufrimiento.

Frecuentemente olvidamos que los seres humanos tenemos la capacidad de evocar, voluntaria o involuntariamente, los recuerdos de aquellas experiencias que nos han llevado a experimentar dolor u otras emociones consideradas negativas (tristeza, miedo, enojo, entre otras). Y que, al evocarlos podemos enganchamos en ellos y rumiar sobre los motivos, las consecuencias, el dolor, las acciones que tomaron las personas involucradas (entre otros detalles); y es precisamente esta capacidad de analizar profunda y constantemente dichos eventos, lo que convierte nuestro dolor en sufrimiento.

Lo anterior está estrechamente relacionado con la forma en la que hemos aprendido, de nuestro entorno (familia, amigos, sociedad), a actuar ante el dolor, es decir, ¿lo evitamos a toda costa, buscando la felicidad eterna o aprendimos a vivirlo como una experiencia más de la vida?

En el primer caso, parecerá ilógico y sin sentido leerlo, pero paradójicamente ocurre que, al hacer cosas para no sentir la tristeza o el pesar, lo que conseguimos es precisamente experimentarlas y cada vez con mayor intensidad, generando así un estado continuo de sufrimiento. El cual se ve incrementado al pensar que por el simple hecho de ser humanos somos felices y que esta felicidad se ve perturbada por las situaciones difíciles que pasamos, es así que al tener sentimientos de infelicidad buscamos inquisitivamente su contrario, estado de felicidad absoluta; no obstante, nos damos cuenta de que, al conseguirla, esta no es permanente y que se esfuma nada más la obtenemos. 

Por el contrario, al permitirnos experimentar el dolor y las sensaciones incómodas y desagradables, es probable que haya una mejor aceptación del dolor y disminuya su presencia con el tiempo. Esto se debe a que en el momento en el que contactamos con el dolor, la angustia, la tristeza o cualquier otra emoción considerada desagradable, nos damos cuenta que son auténticas, que es normal experimentarlas en cualquier momento de nuestra vida y que son justamente esas emociones las que hacen que cada experiencia tenga un sentido único y personal.

El filósofo Albert Camus (1954) en su texto “Retorno a Tipasa”, del libro El verano, escribe: “En mitad del invierno aprendía por fin que había en mí un verano invencible” (p. 44).

Por muy difíciles que sean nuestras experiencias, una vez que nos permitimos vivir esas emociones podemos aprender a vivir con ellas y aceptarlas tal cual son, permitiendo que vivamos el momento presente e incluso darle un significado especial a cada experiencia dolorosa que vivamos.

Referencias

Camus, A. (1954). El verano. Sur. https://www.ebookelo.com/ebook/35028/el-verano

Hayes, S. C. (2015). Terapia de aceptación y compromiso. Desclée De Brouwer.

Luciano, C. (2016). Evolución de ACT. Análisis y Modificación de Conducta42(165-6).

Soriano, C. L., Martínez, O. G., & Valverde, M. R. (2005). Análisis de los contextos verbales en el trastorno de evitación experiencial y en la terapia de aceptación y compromiso. Revista latinoamericana de psicología37(2), 333. Wilson, K. G., & Soriano, M. C. L. (2014). Terapia de aceptación y compromiso (ACT). Ediciones Pirámide.

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