Claves para Cultivar la Verdadera Felicidad

“La felicidad de los que quieren ser populares depende de los demás. La felicidad de los que buscan placer fluctúa con el humor que está fuera de su control. Sin embargo, la felicidad de los sabios viene de sus actos.”

(Marco Aurelio)

La felicidad es un concepto complicado de definir puesto que ha sido abarcado desde diversos enfoques, no obstante, cada uno de ellos concuerda al mencionar que ésta no sólo va a estar en nuestra vida con desearlo, puesto que la felicidad se busca, se prepara, se cultiva y se trabaja día con día.

Es cierto que también podemos sentirnos felices al obtener cosas o experimentar momentos importantes para nosotros, sin embargo, esta felicidad es breve y momentánea, por lo que en muchas ocasiones al lograr una meta deseada o conseguir aquello que más queríamos y pasa el momento de felicidad pensamos que ya no podremos serlo jamás. Por otra parte, y en correspondencia con lo anterior, hemos estado muy expuestos a la creencia de que la felicidad es sinónima a la completa ausencia de sufrimiento, pero, ¿podrías hacer una lista de personas que no hayan experimentado algún dolor o sufrimiento a lo largo de su vida?

Al pensar y creer que la felicidad depende única y exclusivamente de lo que obtenemos del exterior (bienes materiales, reconocimientos, éxito, entre otros) y que para ser felices no debemos pasar por ninguna adversidad, incomodidad o sufrimiento, lo más probable que ocurra es que lleguemos a sentirnos frustrados o deprimidos por no poder alcanzarla.

Sin embargo, esto se debe a que nos han enseñado que la felicidad sólo podemos obtenerla viviendo al momento, a través de las cosas materiales, del elogio externo y de las circunstancias vividas, cosas que influyen en ella pero que no determinan su nivel y calidad. Damos mucha responsabilidad a las situaciones externas sobre nuestra felicidad y asumimos muy poca sobre lo que nos corresponde hacer para experimentarla, lo que nos lleva a pensar que, si el mundo y los demás no nos proveen de lo necesario, no podremos ser felices nunca, lo que nos lleva a caer en un error.

Recordemos que como humanos, tenemos la capacidad de percibir y de interpretar las situaciones que vivimos a lo largo de nuestra vida; y es justo esta capacidad de interpretar los eventos lo que puede obstaculizar nuestra percepción de felicidad. Pensamos y actuamos como si no hubiese posibilidad de cambiar, sin embargo, la felicidad es una forma de ser y como muchas conductas, se aprende.

Por esta razón, nosotros debemos asumir la responsabilidad sobre el tipo y el grado de felicidad que queremos para nosotros a lo largo de nuestra vida. Pero, ¿Qué podemos hacer para trabajar en ella?

Para poder trabajar sobre nuestra felicidad, debemos reconocer que somos seres humanos y que habrá situaciones externas que están fuera de nuestro control, que la forma en la que interpretemos las situaciones que ocurren a nuestro alrededor tendrán un papel importante. Podemos decidir ver los problemas como algo difícil y quizás doloroso pero que podemos manejar, o como algo terrible que supera todas nuestras habilidades para hacerle frente.

Asimismo, es necesario que nos demos tiempo para conocernos, identificar, reconocer y aceptar cuales son nuestras fortalezas y debilidades para que de esta forma orientemos nuestras acciones a construir caminos que nos permitan potenciar nuestras habilidades, disminuir las acciones que nos orienten a frustrarnos por no poder cumplir con una meta que implica hacer uso de habilidades que aún no hemos desarrollado o en el mejor de los casos hacer lo posible para desarrollarlas, sobre todo si están implicadas algo que queremos alcanzar.

Reconocer que muchas de las cosas que son importantes y valiosas para nosotros requieren cierto grado de esfuerzo y que muchas veces viviremos cierto grado de dificultades, pero que es justamente ese esfuerzo el que nos permite sentirnos más felices y satisfechos con lo que hemos logrado.

Vivir el día a día dándole lugar a cada una de las emociones que experimentamos, sin negarlas. Ya que esto sólo nos lleva a sentir más dolor del necesario y a incrementar la idea de que jamás alcanzaremos nuestra felicidad.

Leer sobre lo que podemos hacer para cultivar nuestra felicidad es fácil, sin embrago, el proceso que implica para trabajar en nosotros mismos y llegar a ella puede resultar difícil, pero no tiene por que pasar por ese proceso solo/a. Siempre puedes solicitar ayuda a un profesional para que te ayude y te oriente a conocerte a ti mismo, tu valores, necesidades y propósitos.

Referencias

Chávez, E. C., & Aragón, R. S. (2008). Las Facetas de la Felicidad y el Amor: el Pensamiento, el Afecto y la Conducta. Psicología Iberoamericana16(1), 28-35.

Ellis, A. (2000). Usted puede ser feliz. Paidós.

Margot, J. P. (2007). La felicidad. Praxis filosófica, (25), 55-80.

Ricard, M. (2005). En defensa de la felicidad. Ediciones Urano.

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